Eleazar

Eleazar

Eleazar fue el tercer hijo de Aarón y el hombre que lo sucedió como sumo sacerdote de Israel. Su vida abarca la travesía del desierto y la conquista de Canaán: fue consagrado con su padre y sus hermanos en el Sinaí, sobrevivió al día en que sus hermanos mayores, Nadab y Abiú, murieron delante del Señor, recibió las vestiduras del sumo sacerdote en el monte de Hor cuando Aarón murió y estuvo junto a Josué cuando la tierra fue repartida entre las tribus.

Eleazar casi no habla en el relato bíblico, y ningún milagro espectacular va unido a su nombre. Su importancia está en la continuidad fiel. Por medio de él, el oficio sacerdotal pasó de la generación que salió de Egipto a la que entró en la tierra prometida, y de su linaje vinieron Finees, Sadoc y, muchos siglos después, el escriba Esdras.

Este artículo trata solamente de Eleazar hijo de Aarón. La Biblia menciona a otros hombres con el mismo nombre, citados brevemente en la sección 5, que no deben confundirse con el sumo sacerdote.

1. Etimología y significado del nombre

El nombre hebreo Eleazar (אֶלְעָזָר, 'El'azar) une 'El, 'Dios', con el verbo 'azar, 'ayudar'. Su sentido más aceptado es 'Dios ha ayudado' o 'Dios es ayuda'. La misma raíz aparece en Eben-ezer, 'piedra de ayuda' (1 Samuel 7:12). La Septuaginta escribe el nombre como Ἐλεάζαρ, y el nombre Lázaro (Λάζαρος) del Nuevo Testamento suele entenderse como una forma abreviada del mismo nombre hebreo.

La Biblia no dice por qué Aarón y Elisabet escogieron este nombre. Aun así, le queda bien: todo su ministerio dependió no del brillo personal, sino de la ayuda del Dios a quien servía.

2. Contexto histórico y narrativa bíblica

2.1 Origen familiar y genealogía

Eleazar pertenecía a la tribu de Leví, por el clan de Coat y la familia de Amram. Su padre era Aarón, hermano de Moisés y de María, y su madre era Elisabet, hija de Aminadab y hermana de Naasón, el príncipe de la tribu de Judá (Éxodo 6:23; Números 1:7). Sus hermanos eran Nadab, Abiú e Itamar. Eleazar tomó por mujer a una de las hijas de Futiel, y ella le dio a luz a Finees (Éxodo 6:25).

Las genealogías sacerdotales de Crónicas trazan la línea de los sumos sacerdotes desde Eleazar, pasando por Finees y Abisúa, hasta Sadoc, sacerdote de David y de Salomón, y luego hasta el exilio en Babilonia (1 Crónicas 6:3-15; 6:50-53). El propio Esdras remonta su ascendencia, por medio de Sadoc, hasta Eleazar y Aarón (Esdras 7:1-5).

2.2 Principales acontecimientos

Consagración y tragedia. Eleazar fue apartado con su padre y sus hermanos para ejercer el sacerdocio (Éxodo 28:1) y fue ordenado en la ceremonia de siete días descrita en Levítico 8. Poco después, Nadab y Abiú ofrecieron 'fuego extraño' delante del Señor y murieron (Levítico 10:1-2). Moisés dijo a Aarón, Eleazar e Itamar que no mostraran las señales habituales de duelo ni salieran de la puerta del tabernáculo de reunión, porque el aceite de la unción estaba sobre ellos (Levítico 10:6-7). En el mismo capítulo, Moisés se enojó con Eleazar e Itamar porque el macho cabrío de la expiación había sido quemado en lugar de comido en el lugar santo; Aarón respondió por ellos, y Moisés aceptó la explicación (Levítico 10:16-20). Desde entonces, 'Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio delante de Aarón su padre' (Números 3:4).

Guardián del santuario. Eleazar fue puesto como jefe de los principales de los levitas y encargado de los que tenían la guarda del santuario (Números 3:32). A él correspondían el aceite del alumbrado, el incienso aromático, la ofrenda continua, el aceite de la unción y el cuidado de todo el tabernáculo y sus utensilios (Números 4:16). Después de la rebelión de Coré, el Señor le mandó recoger los incensarios de bronce de los rebeldes y hacer con ellos planchas para cubrir el altar, como recordatorio de que solo los descendientes de Aarón podían ofrecer incienso (Números 16:37-40). También a él fue entregada la vaca cuyas cenizas servían para el agua de la purificación (Números 19:3-4).

El monte de Hor. Al final de los años del desierto, Dios ordenó a Moisés que subiera con Aarón y Eleazar al monte de Hor, desnudara a Aarón de sus vestiduras y se las pusiera a su hijo. Aarón murió allí, y Moisés y Eleazar descendieron juntos del monte (Números 20:25-28). Deuteronomio resume la misma transición: 'allí murió Aarón, y allí fue sepultado, y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su hijo Eleazar' (Deuteronomio 10:6).

Sumo sacerdote de la nueva generación. Eleazar participó con Moisés en el segundo censo, en los campos de Moab (Números 26:1-4, 63). Las hijas de Zelofehad presentaron su causa delante de Moisés y de Eleazar (Números 27:1-2). Cuando Josué fue designado sucesor de Moisés, recibió el cargo en presencia de Eleazar, y el Señor estableció que Josué se presentaría ante Eleazar, quien consultaría por él según el juicio del Urim (Números 27:18-23). Tras la guerra contra Madián, en la que Finees salió con los utensilios del santuario, Eleazar recibió a los cautivos junto con Moisés, dio la ordenanza para purificar el botín y ayudó a repartirlo (Números 31:6, 12-13, 21-31, 51-54). También escuchó la petición de las tribus de Rubén y de Gad (Números 32:2, 28).

El reparto de la tierra y su muerte. Dios nombró a Eleazar y a Josué como los encargados de repartir la tierra (Números 34:17), y el libro de Josué los muestra haciéndolo (Josué 14:1; 17:4; 19:51; 21:1). La última noticia dice que Eleazar murió y fue sepultado en el collado de Finees, su hijo, en el monte de Efraín (Josué 24:33).

3. Carácter y papel en la narrativa bíblica

La Escritura revela muy poco de la vida interior de Eleazar. No conocemos sus oraciones, sus sentimientos ni su edad al morir, y no conviene inventarlos. Lo que el texto muestra es un patrón de conducta. Obedeció una orden dura el día en que murieron sus hermanos, cuando se le prohibió el duelo público. Trató las cosas santas con cuidado y se le confiaron las tareas más delicadas del santuario. Sirvió durante años a la sombra de su padre y después ejerció el mismo oficio sin ningún registro de rivalidad ni de promoción personal.

Su colaboración con Josué es especialmente instructiva. Josué guiaba al pueblo en la guerra y el gobierno, pero debía buscar la dirección del Señor por medio del sacerdote (Números 27:21). Eleazar no ocupó el lugar de Josué, ni Josué el suyo. Cada uno sirvió en su propio llamado bajo la autoridad de Dios.

4. Significado teológico

4.1 Santidad y mediación

El ministerio de Eleazar mantiene delante de Israel la santidad de Dios. La muerte de Nadab y Abiú, los incensarios convertidos en cubierta del altar y las leyes de purificación enseñan que el pecador no puede acercarse a Dios en sus propios términos. El sacerdote estaba entre el Dios santo y el pueblo pecador, ofreciendo sacrificios y llevando el Urim, por el cual el Señor daba a conocer su voluntad.

4.2 La fidelidad de Dios a través de las generaciones

La escena del monte de Hor muestra que el sacerdocio no dependía de un solo hombre. Aarón murió, pero el oficio continuó, porque Dios lo había prometido. Más tarde el Señor dio a Finees, hijo de Eleazar, 'el pacto del sacerdocio perpetuo' (Números 25:13), y el linaje de Sadoc, descendiente de Eleazar, sirvió en el templo de Salomón y es honrado en la visión de Ezequiel (Ezequiel 44:15).

4.3 Señalando a Cristo

La misma necesidad de sucesión revela la debilidad del antiguo pacto. La carta a los Hebreos observa que los sacerdotes anteriores 'llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar', pero Jesús, 'por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable' y vive 'siempre para interceder' por los que por él se acercan a Dios (Hebreos 7:23-25). Eleazar vistió ropas tomadas de un padre que moría. Cristo, resucitado, no necesita sucesor y entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo por su propia sangre (Hebreos 9:11-12).

5. Legado y referencias canónicas

Cuando David organizó a los sacerdotes en turnos, se hallaron más jefes de familia entre los descendientes de Eleazar que entre los de Itamar, dieciséis frente a ocho (1 Crónicas 24:1-6). Por medio de Sadoc, el linaje de Eleazar ocupó el sumo sacerdocio durante buena parte de la monarquía y reaparece después del exilio en la familia de Esdras.

Eleazar hijo de Aarón es mencionado en estos pasajes: Éxodo 6:23, 25; 28:1; Levítico 10:6, 12, 16; Números 3:2, 4, 32; 4:16; 16:37, 39; 19:3-4; 20:25-28; 25:7, 11; 26:1, 3, 60, 63; 27:2, 19, 21-22; 31:6, 12-13, 21, 26, 29, 31, 41, 51, 54; 32:2, 28; 34:17; Deuteronomio 10:6; Josué 14:1; 17:4; 19:51; 21:1; 22:13, 31-32; 24:33; Jueces 20:28; 1 Crónicas 6:3-4, 50; 9:20; 24:1-6; y Esdras 7:5. Varios de ellos lo nombran solo como padre de Finees.

No confundir con: Eleazar hijo de Abinadab, que guardó el arca en Quiriat-jearim (1 Samuel 7:1); Eleazar hijo de Dodo, uno de los valientes de David (2 Samuel 23:9; 1 Crónicas 11:12); Eleazar hijo de Mahli, levita de Merari que no tuvo hijos (1 Crónicas 23:21-22); los Eleazar del regreso del exilio (Esdras 8:33; 10:25; Nehemías 12:42); y Eleazar de la genealogía de Jesús (Mateo 1:15).

6. Aplicación para hoy

Eleazar nos recuerda que la fidelidad muchas veces es silenciosa. Gran parte de su ministerio consistió en cuidar aceite, incienso y utensilios sagrados, pesar botines y repartir tierras. Nada de eso era vistoso, pero todo importaba para la vida del pueblo de Dios. El cristiano de hoy también está llamado a una fidelidad constante y discreta en las tareas que Dios le ha confiado.

Su historia enseña además que la obra de Dios sobrevive a los siervos de Dios. Aarón murió en el monte de Hor, Moisés murió en el monte Nebo, y aun así el Señor llevó a su pueblo a la tierra. No tenemos que cargar con el peso de ser indispensables. Estamos llamados a servir bien en nuestra generación y a entregar la fe a la siguiente.

Sobre todo, Eleazar apunta más allá de sí mismo. Todo sacerdote de su linaje terminó muriendo. Nosotros tenemos un Sumo Sacerdote que vive para siempre, que conoce nuestra debilidad y nos invita a acercarnos 'confiadamente al trono de la gracia' (Hebreos 4:14-16). El nombre Eleazar dice 'Dios ha ayudado'. En Jesucristo esa ayuda llegó por completo.