Salmos 28

A ti clamo, roca mía

Salmo de David. Te imploro que me ayudes, Señor, porque tú eres mi roca de salvación. Si no quieres responderme y guardas silencio, ¡prefiero mejor la muerte que la vida!a 2Señor, alzo mis manos hacia tu santuario e imploro tu ayuda. ¡Ay, escucha mi clamor! 3No me arrastres junto con todos los malvados que hablan amablemente a su prójimo mientras planean maldad en sus corazones.b

4Dales el castigo que tan merecido tienen. Que el castigo corresponda a su maldad. Castiga todas sus perversidades. Dales una probada de lo que ellos le han hecho a otros. 5A ellos nada les importa lo que el Señor ha hecho o ha creado; por lo tanto, los derribará y nunca jamás se levantarán de su ruina. 6Bendito sea el Señor porque ha escuchado mi clamor.c

7Él es mi fuerza, el escudo que me protege de todo peligro. En él confié y él me ayudó. En mi corazón hay tanto gozo que prorrumpo en un cántico de alabanza a él.d 8El Señor protege a su pueblo y da victoria a su rey ungido.e 9Defiende a tu pueblo, Señor; defiende y bendice a tus elegidos, condúcelos como pastor y llévalos por siempre en tus brazos.f

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Comentario
Salmos 28 es un lamento individual que se convierte en una oración de confianza y acción de gracias. David clama a Dios desde el silencio aparente, pidiendo ser escuchado antes de que sea demasiado tarde. Denuncia a los malvados que actúan con engaño y pide justicia divina. Pero el
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