Gólgota

Gólgota es el lugar fuera de Jerusalén donde Jesús fue crucificado. Los cuatro Evangelios lo nombran, y tres de ellos explican la palabra aramea a los lectores griegos: un lugar llamado Gólgota, que significa Lugar de la Calavera (Mateo 27:33; Marcos 15:22; Juan 19:17). Lucas da solo el equivalente griego, el lugar llamado de la Calavera (Lucas 23:33), que la Vulgata latina tradujo Calvaria, origen del nombre Calvario.

Pocos lugares de la tierra tienen tanto peso en la fe cristiana. Allí el Hijo de Dios fue contado con los transgresores, llevó el pecado de muchos y clamó: Consumado es (Juan 19:30). Sin embargo, la Biblia da muy pocos detalles topográficos del sitio, y su ubicación exacta se discute desde hace más de un siglo. Este artículo distingue lo que la Escritura dice con claridad de lo que sugieren la tradición posterior y la arqueología.

1. Etimología y significado

El nombre viene del arameo gulgoltā (גֻּלְגָּלְתָּא), emparentado con el hebreo gulgōlet (גֻּלְגֹּלֶת), cráneo. En el Antiguo Testamento la palabra hebrea designa un cráneo literal, como cuando una mujer rompió el cráneo de Abimelec (Jueces 9:53) o cuando solo se halló la calavera de Jezabel (2 Reyes 9:35), y también una cabeza en el sentido de persona contada en un censo (Números 1:2). La forma griega Golgotha simplifica el sonido arameo, y los Evangelios la traducen con kranion, cráneo.

La Biblia no explica por qué el lugar se llamaba Calavera. Se han propuesto tres explicaciones principales: que la formación rocosa parecía un cráneo; que era un lugar conocido de ejecuciones; o, según una tradición antigua citada por Orígenes, que allí estaba enterrado el cráneo de Adán. Esta última es una leyenda sin apoyo bíblico. Los Evangelios nunca llaman al Gólgota monte ni colina; la imagen común del monte procede de la tradición posterior, aunque un punto elevado y visible para los que pasaban es compatible con los textos.

2. Contexto histórico y uso bíblico

Crucifixión fuera de la ciudad

La crucifixión romana era un castigo público pensado para avergonzar y disuadir. Las ejecuciones se hacían fuera de la ciudad, en armonía con la práctica judía de que el condenado muriera fuera del campamento (Levítico 24:14; Números 15:35-36). Los Evangelios coinciden: Jesús salió cargando su cruz (Juan 19:17), y Simón de Cirene, que venía del campo, fue obligado a llevarla (Marcos 15:21). Juan añade que el lugar estaba cerca de la ciudad (Juan 19:20), y Mateo menciona a los que pasaban y le injuriaban (Mateo 27:39), lo que sugiere un punto junto a un camino. Hebreos 13:12 afirma que Jesús padeció fuera de la puerta.

Juan registra además que en el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno (Juan 19:41). El Gólgota y la tumba de José de Arimatea estaban, pues, cerca.

El debate sobre la ubicación

El sitio tradicional es la iglesia del Santo Sepulcro, hoy dentro de la Ciudad Vieja. En el siglo IV, bajo el emperador Constantino, el obispo Macario de Jerusalén identificó el lugar bajo un templo romano construido por Adriano después del año 135, y en el 335 se dedicó allí una gran iglesia. El historiador Eusebio describe el hallazgo. La principal objeción es que el sitio está hoy dentro de las murallas; pero las excavaciones han mostrado que en tiempos de Jesús la zona era una antigua cantera fuera de la segunda muralla, antes de que Herodes Agripa I ampliara la ciudad con una tercera muralla en la década del 40. Cerca se han hallado tumbas del siglo I excavadas en la roca, del tipo kokhim, lo que confirma que la zona estaba fuera de la ciudad, ya que no se enterraba dentro de los muros. La mayoría de los arqueólogos considera esta la ubicación más probable.

La alternativa es el Calvario de Gordon, un escarpe rocoso al norte de la Puerta de Damasco cuya cara erosionada, para algunos, recuerda una calavera. Fue propuesto en el siglo XIX y popularizado por el general británico Charles Gordon en 1883. Junto a él está la Tumba del Jardín, lugar sereno muy apreciado por visitantes protestantes. Sin embargo, muchos arqueólogos fechan la tumba en la Edad del Hierro, siglos antes de Cristo, lo que dificulta armonizarla con un sepulcro nuevo (Juan 19:41), y el aspecto de calavera del risco se debe en parte a extracciones de piedra y erosión posteriores. La conclusión honesta es que no hay certeza posible, y que la misma Escritura no hace depender la fe de identificar el punto exacto.

3. Pasajes principales

Mateo 27:33-44 describe a Jesús llevado al Gólgota, que recibe vino mezclado con hiel y no quiere beberlo, crucificado entre dos ladrones, con la causa escrita sobre su cabeza, Este es Jesús, el Rey de los judíos, y escarnecido por los que pasaban, los principales sacerdotes y los escribas. El desafío burlón, sálvate a ti mismo y desciende de la cruz, muestra la ironía en el centro de la escena: por no salvarse a sí mismo, salvó a otros.

Marcos 15:22-32 ofrece un relato paralelo, señalando la hora tercera como el momento de la crucifixión (Marcos 15:25) y las tinieblas desde la hora sexta hasta la novena (Marcos 15:33). Marcos menciona a las mujeres que miraban de lejos (Marcos 15:40-41), testigos fieles de su muerte y sepultura.

Lucas 23:33-43, con el nombre de Calavera, registra la oración: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34), y la promesa al malhechor arrepentido: Hoy estarás conmigo en el paraíso (Lucas 23:43). En el Calvario la gracia alcanza incluso a un ladrón moribundo.

Juan 19:17-30 subraya que Jesús cargó su propia cruz, que Pilato escribió el título en hebreo, griego y latín para que muchos lo leyeran (Juan 19:20), y que los soldados repartieron sus vestidos para que se cumpliera el Salmo 22:18. Termina con la palabra Consumado es, tras la cual, habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

Hebreos 13:11-13 interpreta el lugar teológicamente. Los cuerpos de los animales cuya sangre era introducida en el santuario por el pecado eran quemados fuera del campamento (Levítico 16:27); por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio.

4. Significado teológico

El Gólgota es el lugar de la sustitución. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Corintios 5:21). La profecía de que el Siervo sería contado con los transgresores (Isaías 53:12) se cumplió cuando Jesús colgó entre dos malhechores (Lucas 22:37). La maldición de la ley cayó sobre él, porque maldito todo el que es colgado en un madero (Gálatas 3:13; Deuteronomio 21:23).

El Gólgota es también el lugar de la victoria. Allí Cristo anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, clavándola en la cruz, y despojó a los principados y a las potestades, triunfando sobre ellos (Colosenses 2:14-15). Lo que parecía derrota fue la derrota decisiva del pecado, la muerte y el diablo.

La ubicación fuera de la puerta tiene sentido. Jesús fue rechazado por la ciudad y tratado como impuro, pero precisamente allí abrió el camino a la presencia de Dios, y el velo del templo se rasgó en dos (Marcos 15:38). El lugar de la vergüenza se convirtió en el lugar de la reconciliación.

5. Legado y referencias canónicas

Después de los Evangelios, el Nuevo Testamento rara vez nombra el Gólgota, pero proclama sin cesar lo que allí ocurrió. Pablo se propuso no saber cosa alguna entre los corintios sino a Jesucristo, y a este crucificado (1 Corintios 2:2), y no quiso gloriarse sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo (Gálatas 6:14). Pedro recuerda que Cristo llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero (1 Pedro 2:24).

En la historia cristiana, la palabra Calvario se ha convertido en una forma breve de hablar de la cruz misma, en la predicación, los himnos y la devoción. Los peregrinos visitan el Santo Sepulcro desde el siglo IV, y muchos protestantes oran en silencio en la Tumba del Jardín. Dondequiera que esté el punto exacto, la iglesia siempre ha confesado que la crucifixión fue un hecho real, en un lugar real, bajo Poncio Pilato.

6. Aplicación para hoy

El Gólgota nos llama, ante todo, a la fe. La cruz no es solo un ejemplo de sufrimiento heroico, sino el lugar donde los pecados de quienes confían en Cristo fueron pagados por completo. Nadie llega a Dios por mérito propio; como el malhechor en la cruz, llegamos con las manos vacías y la súplica: Jesús, acuérdate de mí.

El Gólgota también moldea el discipulado. Hebreos nos llama a salir a él, fuera del campamento, llevando su vituperio (Hebreos 13:13). Seguir a Cristo puede significar perder aprobación, comodidad o posición. Pero el que salió fuera de la puerta por nosotros no se quedó en el sepulcro, y el camino que pasa por el Calvario termina en resurrección y gloria.

Por último, la incertidumbre sobre la ubicación exacta es una lección silenciosa. Nuestra esperanza no depende de estar en un lugar concreto, sino de confiar en una Persona viva. El Crucificado ha resucitado, y está cerca de todos los que le invocan de veras.