Arpa

El arpa es el instrumento de cuerda más mencionado en el Antiguo Testamento. La palabra hebrea kinnor aparece unas cuarenta veces, desde la descendencia de Jubal, padre de todos los que tocan arpa y flauta (Génesis 4:21), hasta los cánticos de los repatriados en la dedicación del muro de Jerusalén (Nehemías 12:27). La Reina-Valera 1960 traduce kinnor por arpa, pero las pinturas y descripciones antiguas muestran que era una lira portátil: una caja de resonancia de madera con dos brazos unidos por un travesaño, cuerdas tendidas entre ellos, sostenida junto al cuerpo y pulsada con los dedos o con un plectro.

El arpa acompañaba a Israel en todas partes. Sonaba en despedidas y banquetes, acompañaba a grupos de profetas, fue organizada por David en el culto de la casa de Dios y enmudeció cuando llegó el juicio. El joven David la tocaba para calmar al atormentado rey Saúl (1 Samuel 16:23); los desterrados en Babilonia colgaron sus arpas en los sauces (Salmo 137:2); y en la visión del cielo los ancianos y los redimidos tienen arpas de Dios y cantan al Cordero (Apocalipsis 5:8; 14:2; 15:2).

Este artículo examina el nombre del instrumento, su lugar en la vida de Israel, los pasajes principales donde aparece y lo que enseña sobre la música ofrecida a Dios.

1. Etimología y significado

La palabra kinnor pertenece al vocabulario común del antiguo Cercano Oriente. El mismo instrumento aparece como knr en los textos de Ugarit, como kinnāru en acadio y en fuentes egipcias que tomaron prestada la palabra. Su origen último es incierto y quizá ni siquiera sea semítico. Algunos lo relacionan con el nombre Cineret, el mar de Galilea (Números 34:11), diciendo que el lago tiene forma de lira; es una explicación atractiva, pero sigue siendo hipótesis.

La traducción griega del Antiguo Testamento suele verter kinnor por kithara o kinyra. El Nuevo Testamento usa kithara (1 Corintios 14:7; Apocalipsis 5:8) y kitharōdos, el que toca y canta con la cítara, el arpista (Apocalipsis 14:2; 18:22). En Daniel, el arameo qaytros, uno de los instrumentos de la orquesta de Nabucodonosor, es un préstamo del mismo término griego (Daniel 3:5).

El kinnor suele aparecer junto al nebel, que la Reina-Valera traduce salterio. El nebel parece haber sido más grande, y los Salmos mencionan una forma de diez cuerdas, el nebel asor, el decacordio (Salmo 33:2). El historiador Josefo, en el siglo I, afirmó que el kinnor tenía diez cuerdas y se tocaba con plectro, mientras que el nebel tenía doce y se pulsaba con los dedos (Antigüedades 7.12.3). Su testimonio es tardío y los detalles quizá no valgan para todas las épocas, así que la diferencia exacta entre ambos instrumentos no es segura.

2. Contexto histórico y uso bíblico

El instrumento

Las liras están entre los instrumentos mejor documentados de la región. Una pintura funeraria en Beni Hasan, Egipto (hacia 1900 a.C.), muestra viajeros semitas, uno de ellos con una lira; un marfil de Meguido (hacia el siglo XII a.C.) representa a un tañedor de lira ante un gobernante; y monedas judías de la revuelta de Bar Kojba (siglo II d.C.) todavía llevan liras como símbolo nacional. La Biblia registra que Salomón hizo arpas y salterios de madera de sándalo traída de Ofir, como nunca se había visto (1 Reyes 10:12; 2 Crónicas 9:11). El texto dice que David la tocaba con su mano (1 Samuel 16:23).

Hogar, banquetes y vida diaria

El arpa era instrumento de alegría. Labán se queja de que Jacob huyó sin dejarle despedirlo con alegría y cantares, con tamborín y arpa (Génesis 31:27). Pero también podía servir al placer vacío: Isaías condena banquetes llenos de arpas y vihuelas donde nadie mira la obra de Jehová (Isaías 5:12), Job describe a los impíos cuyos hijos saltan al son de tamboril y arpa (Job 21:12), y el profeta se burla de Tiro como ramera olvidada que toma el arpa y rodea la ciudad (Isaías 23:16).

Profetas y levitas

Después de ser ungido, Saúl encontró una compañía de profetas que descendía del lugar alto con salterio, pandero, flauta y arpa, profetizando (1 Samuel 10:5). Más tarde David apartó a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún para que profetizaran con arpas, salterios y címbalos (1 Crónicas 25:1-3). Cuando Eliseo necesitó buscar la palabra de Jehová, pidió un tañedor (2 Reyes 3:15), aunque allí no se nombra el instrumento.

El culto del templo

Cuando el arca fue llevada a Jerusalén, David designó levitas para tocar salterios y arpas (1 Crónicas 15:16, 21; 16:5). En la dedicación del templo de Salomón los cantores levitas estaban con címbalos, salterios y arpas, y la gloria de Jehová llenó la casa (2 Crónicas 5:12-14). Ezequías restauró ese orden conforme al mandamiento de David y de los profetas (2 Crónicas 29:25), y después del exilio el arpa volvió a sonar en la dedicación del muro (Nehemías 12:27).

3. Pasajes principales

1 Samuel 16:14-23 es el más conocido. El Espíritu de Jehová se había apartado de Saúl, y un espíritu malo lo atormentaba. David, joven pastor que sabía tocar, fue llevado a la corte; cada vez que tomaba el arpa y tocaba, Saúl tenía alivio y el espíritu malo se apartaba. La escena muestra el poder real de la música, pero también su límite: el rey recibió alivio, no un corazón nuevo, y más tarde arrojó la lanza contra David mientras este tocaba (1 Samuel 18:10-11; 19:9-10).

Los Salmos convierten el arpa en voz de alabanza. Aclamad a Jehová con arpa, cantadle cántico nuevo (Salmo 33:2-3). Despiértate, salterio y arpa, me levantaré de mañana (Salmo 57:8; 108:2). Te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío (Salmo 43:4). El Salterio termina llamando a la alabanza con salterio y arpa y con todo lo que respira (Salmo 150:3, 6).

Salmo 137:1-4 es el reverso. Junto a los ríos de Babilonia los cautivos lloraban y colgaban sus arpas en los sauces, porque ¿cómo cantarían cántico de Jehová en tierra de extraños? El arpa muda aparece también en los oráculos de juicio: cesa el gozo del arpa (Isaías 24:8), el son de las cítaras de Tiro no se oirá más (Ezequiel 26:13), y Job lamenta que su arpa se ha convertido en duelo (Job 30:31).

En Apocalipsis el instrumento reaparece en el cielo. Los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postran ante el Cordero, todos con arpas y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos, y cantan un cántico nuevo porque él fue inmolado y con su sangre redimió para Dios a gente de todo linaje (Apocalipsis 5:8-9). Juan oye una voz como de arpistas que tocan sus arpas (Apocalipsis 14:2), y los vencedores están junto al mar de vidrio con las arpas de Dios, cantando el cántico de Moisés y del Cordero (Apocalipsis 15:2-3). En contraste, la voz de arpistas no se oirá más en la Babilonia caída (Apocalipsis 18:22).

4. Significado teológico

La primera mención del arpa está en la descendencia de Caín (Génesis 4:21). La música forma parte de la cultura humana desde el principio, un don del Creador que puede usarse para el bien o para la vanidad. La Escritura no desprecia el instrumento; pregunta para qué se toca. La misma arpa que acompaña banquetes de embriaguez en Isaías es llamada a despertar el alba en alabanza a Dios en los Salmos.

La historia de David y Saúl enseña que la música tiene efectos reales en el alma, pero no sustituye el arrepentimiento ni la presencia del Espíritu. El culto en Israel no era una técnica para producir emociones, sino respuesta a la palabra y a las obras de Dios, ordenada por mandamiento de Jehová por medio de sus profetas (2 Crónicas 29:25). Pablo aplica el mismo principio al decir que aun los instrumentos inanimados deben dar sonidos distintos para ser entendidos (1 Corintios 14:7-8): el culto debe edificar con entendimiento.

El silencio del arpa es señal de juicio y exilio, y su regreso es señal de restauración. El canon termina con arpas en el cielo y un cántico nuevo centrado en el Cordero inmolado. La razón última de la música no es la destreza del músico, sino la redención realizada por Cristo.

5. Legado y referencias canónicas

Con la destrucción del templo en el año 70 d.C. terminó la música levítica, pero los Salmos siguieron siendo el himnario de Israel y de la iglesia. El verbo griego psallō, originalmente pulsar las cuerdas, dio origen a la palabra salmo, y Pablo lo usa cuando exhorta a los creyentes a cantar y alabar al Señor en su corazón (Efesios 5:19; compárese Colosenses 3:16). Además de los textos ya citados, el arpa aparece en 2 Samuel 6:5, Salmo 49:4, Salmo 71:22, Salmo 81:2, Salmo 92:3, Salmo 98:5, Salmo 147:7 y Salmo 149:3.

6. Aplicación para hoy

El arpa nos recuerda que nuestros dones, también los artísticos, pertenecen a Dios. Lo que tocamos o cantamos puede servir a la vanidad, como los banquetes condenados por Isaías, o puede convertirse en ofrenda de gratitud. Conviene preguntar no solo si nuestra música es hermosa, sino a quién exalta.

La música de David calmaba a Saúl, pero no lo transformó. Los cánticos pueden consolar, pero solo el Espíritu de Dios renueva el corazón. Y como los desterrados junto a los ríos de Babilonia, hay temporadas en que el creyente solo puede colgar el arpa y llorar; la Escritura da lugar al lamento sincero. Aun entonces, la última página de la Biblia promete que las arpas serán tomadas de nuevo y que los redimidos cantarán para siempre el cántico nuevo del Cordero que los compró con su sangre.