Sveto pismo (Daničić-Karadžić)
sr
El Sveto pismo de Daničić y Karadžić es, a la vez, una Biblia y la partida de nacimiento de un idioma. El Nuevo Testamento lo tradujo Vuk Stefanović Karadžić y se publicó en Viena en 1847; el Antiguo Testamento vino de la mano de Đuro Daničić, impreso en Belgrado en 1865. Juntas, las dos mitades formaron la primera Biblia completa en serbio vernáculo — la lengua del mercado y de la casa, no la del altar.
Karadžić no fue solo un traductor; fue el reformador que rehízo el serbio escrito bajo un lema sencillo: escribe como hablas. Su Nuevo Testamento aplicó esa convicción a las Escrituras, cambiando el eslavo eclesiástico, lejano y arcaico, por la lengua que la gente usaba de verdad. Daničić, su discípulo y filólogo de primer orden, hizo lo mismo con el Antiguo Testamento. El resultado fue una prosa clara y musical que se convirtió, ella misma, en el cimiento del serbio literario moderno.
No se recibió sin fricción. Para buena parte de la Iglesia Ortodoxa Serbia, abandonar el eslavo eclesiástico rozaba la profanación: la lengua sagrada no debía descender a lo cotidiano. Pero fue justamente ese descenso lo que dio a la traducción su fuerza: generaciones enteras pudieron leer las Escrituras sin intermediario lingüístico. Con el tiempo, la obra de Vuk y Daničić ocupó en la cultura serbia un lugar cercano al de la King James en el mundo inglés o la Biblia de Lutero entre los alemanes.
Por su antigüedad, el Sveto pismo de Daničić-Karadžić está en dominio público y puede leerse, copiarse y distribuirse libremente. Más de siglo y medio después, sigue siendo un monumento doble: de las Escrituras en serbio y de la propia lengua serbia tal como la conocemos hoy.