Salmos 39:9
9Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.
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9Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.
Salmos 39 es un lamento individual atribuido a David, donde el salmista lucha con el silencio ante la maldad, la brevedad de la vida y la disciplina divina. David comienza resolviendo no hablar para no pecar, pero el silencio le consume hasta que finalmente clama a Dios. El capít
Reina-Valera Gómez 2010 (RVG) Distribuido libremente. Revisión conservadora de la Reina-Valera por Humberto Gómez, basada en Textus Receptus y Texto Masorético.
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