Daniel 4:20-33
20El árbol que viste, que crecía y se hacía fuerte, y que su altura llegaba hasta el cielo, y que era visible a toda la tierra;
21y cuyo follaje [era] hermoso, y su fruto en abundancia, y que para todos había mantenimiento en él; debajo del cual moraban las bestias del campo, y en sus ramas habitaban las aves del cielo,
22[eres] tú mismo, oh rey, que creciste, y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza, y ha llegado hasta el cielo, y tu señorío hasta el cabo de la tierra.
23Y en cuanto a lo que vio el rey, un vigilante y santo que descendía del cielo, y decía: Cortad el árbol y destruidlo; mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, y con atadura de hierro y de bronce en la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y su parte [sea] con las bestias del campo, hasta que pasen sobre él siete tiempos;
24esta [es] la interpretación, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre el rey mi señor:
25Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y te harán comer hierba del campo, como los bueyes, y con rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que entiendas que el Altísimo señorea en el reino de los hombres, y que a quien Él quiere lo da.c
26Y lo que dijeron, que dejasen [en la tierra] la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino te quedará firme, luego que reconozcas que el señorío es de los cielos.
27Por tanto, oh rey, acepta mi consejo, y rompe con tus pecados [haciendo] justicia, y con tus iniquidades, mostrando misericordia para con los pobres; que tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.d
28Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor.
29Al cabo de doce meses, paseando en el palacio del reino de Babilonia,
30habló el rey, y dijo: ¿No es esta la gran Babilonia, que yo edifiqué para casa del reino, con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi grandeza?
31Aún [estaba] la palabra en la boca del rey, cuando descendió una voz del cielo, [diciendo]: A ti se te dice, rey Nabucodonosor; el reino es traspasado de ti:
32Y de entre los hombres te echan, y con las bestias del campo [será] tu morada, y como a los bueyes te apacentarán: y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo señorea en el reino de los hombres, y que a quien Él quiere lo da.
33En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se bañaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como [las plumas] de águila, y sus uñas como de aves.