¿Cuáles son los orígenes de la Pascua?

El origen de la Pascua cristiana es la resurrección de Jesús de entre los muertos, el evento que está en el corazón del Nuevo Testamento (Mt 28:1-6). No fue una fiesta inventada siglos después, sino la celebración más antigua de la iglesia: desde el principio, los seguidores de Jesús se reunieron el primer día de la semana porque ese fue el día en que la tumba quedó vacía (Hch 20:7). La Pascua existe porque algo sucedió un domingo de primavera en Jerusalén, y la historia nunca volvió a ser la misma.

Lo que dice la Biblia

La Biblia no usa la palabra moderna "Pascua de Resurrección", pero narra con precisión el hecho que celebramos. Los cuatro Evangelios coinciden: Jesús fue crucificado, sepultado, y al amanecer del primer día de la semana las mujeres hallaron la piedra removida y un mensajero que les dijo: "No está aquí. ¡Ha resucitado!" (Lc 24:6). Pablo trata este suceso como la base de todo: "Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil" (1 Co 15:17).

La conexión con la Pascua judía es directa y deliberada. Jesús murió durante los días de Pésaj, la fiesta que conmemora la liberación de Israel de Egipto, cuando la sangre del cordero sobre los postes salvaba de la muerte (Éx 12:13). Por eso Juan el Bautista lo señala como "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Jn 1:29), y Pablo afirma sin rodeos: "Cristo, nuestro Cordero pascual, ha sido sacrificado por nosotros" (1 Co 5:7). La cruz y la tumba vacía son el cumplimiento de aquella primera Pascua.

De Pésaj a la Pascua cristiana

En muchos idiomas el nombre lo deja claro. La fiesta se llama Pascha en griego y latín, Pâques en francés, Pasqua en italiano, y por supuesto Pascua en español. Todas estas palabras vienen del hebreo Pésaj, "paso" o "salto", el momento en que la muerte "pasó de largo" sobre las casas marcadas con sangre. El idioma mismo recuerda que la celebración cristiana brotó del tronco judío, no de otra raíz.

Durante los primeros siglos, las iglesias debatieron la fecha exacta: algunas seguían el calendario lunar judío, otras fijaban siempre un domingo. El Concilio de Nicea (año 325) buscó unificar el cómputo, y de ahí viene la fórmula que aún seguimos, vinculada a la luna llena de primavera. Pero el debate fue sobre el calendario, no sobre el contenido: nadie discutía que la fiesta celebraba a Cristo resucitado.

¿Y el nombre "Easter"? ¿Tiene orígenes paganos?

Aquí conviene la honestidad. Una objeción frecuente afirma que la Pascua es una fiesta pagana disfrazada. El argumento suele apoyarse en el nombre inglés Easter, que un monje del siglo VIII, Beda el Venerable, relacionó con Eostre, una posible diosa germánica de la primavera. Conviene distinguir dos cosas. Primero, esto solo afecta al nombre en inglés y alemán; en la mayoría de las lenguas, incluido el español, el nombre proviene de Pésaj, una raíz claramente bíblica.

Segundo, aun en inglés el nombre no determina el significado. La iglesia celebraba la resurrección mucho antes de que existiera la palabra Easter; lo que cambió fue la etiqueta en un rincón del mundo, no el evento. Los huevos y los conejos son añadidos folclóricos posteriores, símbolos populares de fertilidad y vida nueva que se sumaron con los siglos. No son el origen de la fiesta ni forman parte de su núcleo. Confundir esos adornos con la sustancia es como juzgar un regalo por el papel que lo envuelve.

Por qué esto todavía importa

Saber de dónde viene la Pascua no es un dato de trivia; cambia cómo la vivimos. Si la fiesta naciera de un mito de primavera, sería un lindo ritual estacional, nada más. Pero si nace de una tumba real que quedó vacía en una mañana concreta, entonces toca cada parte de la vida. La resurrección no promete que la naturaleza se renueve cada año; promete que la muerte misma ha sido vencida (1 Co 15:54-55).

Hay algo profundamente coherente en que todo esto ocurriera durante la Pascua judía. El Dios que sacó a un pueblo de la esclavitud con la sangre de un cordero sacó al mundo del poder del pecado y de la muerte con la sangre de su Hijo. La primera Pésaj apuntaba hacia adelante; la cruz y la tumba vacía cumplieron lo prometido. Cada vez que celebramos la Pascua, no recordamos una leyenda antigua, sino la mañana en que el Cordero que fue inmolado se levantó vivo, y con él la esperanza de todos los que confían en él.

Referencias bíblicas clave

Mt 28:1-6 · Lc 24:1-7 · Jn 20:1-9 · 1 Co 5:7 · 1 Co 15:17 · Éx 12:13 · Jn 1:29 · Hch 20:7

Preguntas frecuentes

¿La Pascua tiene un origen pagano?

No en su origen ni en su sustancia. La fiesta cristiana celebra la resurrección de Jesús, narrada en los Evangelios (Mt 28:6), y brotó de la Pascua judía (Pésaj). La confusión nace del nombre inglés Easter, que un autor del siglo VIII vinculó a una posible diosa germánica. Pero eso afecta solo al idioma inglés; en español el nombre viene directamente del hebreo Pésaj. La iglesia ya celebraba la resurrección siglos antes de esa etiqueta.

¿Por qué la Pascua se relaciona con Pésaj, la Pascua judía?

Porque Jesús murió y resucitó durante los días de Pésaj, la fiesta que recordaba la liberación de Israel de Egipto mediante la sangre del cordero (Éx 12:13). El Nuevo Testamento ve a Jesús como el cumplimiento de aquella imagen: Pablo lo llama "nuestro Cordero pascual" (1 Co 5:7) y Juan, "el Cordero de Dios" (Jn 1:29). La palabra española Pascua viene del hebreo Pésaj, que significa "paso".

¿De dónde vienen los huevos y los conejos de Pascua?

Son añadidos folclóricos posteriores, no parte del origen bíblico de la fiesta. Surgieron en la cultura popular europea como símbolos de fertilidad y vida nueva, asociados a la primavera, y con el tiempo se mezclaron con la celebración. No aparecen en la Biblia ni forman parte del núcleo cristiano de la Pascua, que es la resurrección de Cristo. Son el envoltorio cultural, no el contenido de la fiesta.

¿Por qué la fecha de la Pascua cambia cada año?

Porque su cálculo está ligado al calendario lunar, heredado de la Pascua judía. El Concilio de Nicea (año 325) fijó que se celebrara el domingo siguiente a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera. Por eso la fecha varía de año en año. El debate antiguo fue solo sobre el cómputo del calendario; nunca se discutió que la fiesta celebrara a Cristo resucitado.

¿Cuándo empezaron los cristianos a celebrar la resurrección?

Desde el principio. Los primeros creyentes se reunían el primer día de la semana porque ese fue el día en que Jesús resucitó (Hch 20:7; Jn 20:1). Esa celebración semanal del domingo y la fiesta anual de la resurrección son las más antiguas de la iglesia, anteriores a cualquier influencia cultural posterior. La Pascua no se añadió tarde: nació con la fe cristiana misma, como respuesta directa a la tumba vacía.