Maasías
Maasías pertenecía a una familia sacerdotal de Judá en los últimos años antes del exilio babilónico. Se le conoce solo como padre de Sofonías, sacerdote que ocupaba un cargo de responsabilidad en el templo durante el reinado de Sedequías y que sirvió varias veces de mensajero entre el rey y el profeta Jeremías (Jeremías 21:1; 29:25; 37:3).
La Escritura no registra ninguna palabra ni acción del propio Maasías. Su nombre aparece tres veces, siempre en la fórmula Sofonías hijo de Maasías, que identificaba al hijo entre los dirigentes de Jerusalén. Como el sacerdocio era hereditario, el hecho de que su hijo fuera sacerdote indica que Maasías pertenecía a una familia descendiente de Aarón, aunque el texto nunca da su genealogía ni describe servicio alguno suyo.
El nombre Maasías es uno de los más comunes del Antiguo Testamento y lo llevaron muchos hombres distintos, por lo que hace falta cuidado. Este estudio trata solo del padre del sacerdote Sofonías en el libro de Jeremías y, hasta donde el texto lo permite, del ambiente en que vivió su familia.
1. Etimología y significado del nombre
El nombre hebreo Maʿaśeyah (מַעֲשֵׂיָה), que aparece también en la forma larga Maʿaśeyahu (מַעֲשֵׂיָהוּ), se compone de maʿaśeh, obra o hecho, y de la forma abreviada del nombre divino, Yah. El sentido más aceptado es obra del Señor. Como muchos nombres formados con el nombre divino, expresa una confesión de fe: el niño es visto como obra de las manos de Dios, o la familia reconoce lo que el Señor ha hecho.
La frecuencia del nombre entre levitas, sacerdotes y oficiales (1 Crónicas 15:18; 2 Crónicas 23:1; Esdras 10:18; Nehemías 8:4) muestra que era popular en los círculos vinculados al templo y a la corte. Esa popularidad es también la razón por la que el nombre, por sí solo, nunca permite identificar a un Maasías concreto; es el contexto el que decide.
2. Contexto histórico y narrativa bíblica
2.1 Origen familiar y genealogía
La Biblia no informa la ascendencia de Maasías, ni el nombre de su esposa o de otros hijos. Solo dice que era padre de Sofonías, llamado sacerdote (Jeremías 21:1; 37:3). En Jeremías 29:25 la expresión Sofonías hijo de Maasías, sacerdote, es gramaticalmente ambigua, pues el título podría referirse al padre o al hijo; el versículo siguiente, que se dirige a Sofonías como aquel a quien el Señor puso por sacerdote en lugar de Joiada (Jeremías 29:26), muestra que el título pertenece sobre todo al hijo. Aun así, en Israel solo los descendientes de Aarón podían servir como sacerdotes (Números 3:10), de modo que es razonable concluir que Maasías pertenecía a una familia sacerdotal.
Su hijo Sofonías es muy probablemente el mismo hombre llamado segundo sacerdote, inmediatamente después de Seraías, el primer sacerdote, cuando cayó Jerusalén (2 Reyes 25:18; Jeremías 52:24). Esos pasajes no nombran al padre, pero la identificación es ampliamente aceptada por el nombre, la época y el rango. Si es correcta, el hijo de Maasías estuvo entre los dirigentes a quienes Nabucodonosor hizo morir en Ribla (2 Reyes 25:18-21; Jeremías 52:24-27).
Algunos estudiosos han propuesto que este Maasías sea el mismo Maasías hijo de Salum, guarda de la puerta, cuyo aposento en el templo se menciona en Jeremías 35:4. La hipótesis es atractiva, porque el guarda de la puerta ejercía un oficio en el templo y Sofonías aparece después como segundo sacerdote, pero el texto nunca establece esa relación. Como Maasías era un nombre muy común, es más seguro tratarlos como personas distintas, a menos que aparezcan otras pruebas.
2.2 Principales acontecimientos
Maasías no es protagonista de ningún acontecimiento. Lo que la Biblia narra son episodios que involucran a su hijo, en los cuales el nombre del padre sirve de identificación. Muestran el ambiente en que vivió la casa de Maasías durante la crisis final del reino de Judá.
El primero es la embajada de Jeremías 21:1-2. Cuando Nabucodonosor rey de Babilonia hacía guerra contra Judá, el rey Sedequías envió a Pasur hijo de Malquías y a Sofonías sacerdote hijo de Maasías para pedir a Jeremías que consultara al Señor, con la esperanza de que el Señor hiciera maravillas como en el pasado y obligara al enemigo a retirarse. La respuesta fue severa: el Señor mismo pelearía contra la ciudad, y quien se entregara a los caldeos viviría (Jeremías 21:3-10).
El segundo está registrado en Jeremías 29:24-32. Semaías de Nehelam, uno de los exiliados en Babilonia, envió cartas en su propio nombre a Sofonías hijo de Maasías y a todos los sacerdotes, reprochando a Sofonías que no contuviera a Jeremías, a quien trataba como un loco que profetizaba, porque Jeremías había escrito a los exiliados que el cautiverio sería largo. Sofonías leyó la carta a oídos de Jeremías (Jeremías 29:29), y el Señor respondió con una palabra de juicio contra Semaías.
El tercero aparece en Jeremías 37:3. Sedequías envió a Jucal hijo de Selemías y a Sofonías sacerdote hijo de Maasías a Jeremías con la petición: Ruega ahora por nosotros al Señor nuestro Dios. El sitio se había levantado por un tiempo porque se acercaba el ejército de Faraón, pero el Señor declaró por medio de Jeremías que los caldeos volverían y quemarían la ciudad (Jeremías 37:5-10).
3. Carácter y papel en la narrativa bíblica
Como la Biblia no dice nada sobre las palabras o las acciones de Maasías, no se puede afirmar nada sobre su carácter sin inventarlo. No sabemos si aún vivía en los días de Sedequías, qué función ejercía ni qué pensaba de la predicación de Jeremías. Su papel en el texto es el de un nombre de familia: en una sociedad en que los hombres eran conocidos por su padre, decir hijo de Maasías situaba a Sofonías en una casa sacerdotal concreta.
Lo que sí se puede observar es la conducta del hijo, que el texto registra con matices. Sofonías fue enviado dos veces por el rey a buscar una palabra del profeta. Cuando recibió la carta de Semaías que lo instaba a poner a Jeremías en el cepo, se la leyó a Jeremías en lugar de actuar contra él (Jeremías 29:26-29). El texto no explica sus motivos, y sería excesivo convertirlo en un héroe, pues formaba parte de un liderazgo que no condujo a la nación al arrepentimiento. Pero estos episodios muestran a un sacerdote que, al menos, no silenció al profeta.
4. Significado teológico
4.1 Un nombre que confiesa la obra de Dios
El nombre Maasías, obra del Señor, contrasta con la situación de Jerusalén en los días de su hijo. Sacerdotes que llevaban nombres que confesaban la obra del Señor servían en un templo a punto de ser destruido por la infidelidad del pueblo (Jeremías 7:1-15). Un nombre piadoso no garantizaba una vida fiel, ni para la nación ni para las personas. El Señor no quiere que su nombre se invoque como garantía, como si bastara repetir templo del Señor (Jeremías 7:4); quiere obediencia a su palabra.
4.2 El sacerdocio en crisis
La familia de Maasías pertenecía al sacerdocio designado para enseñar la Ley e interceder por el pueblo (Deuteronomio 33:10; Malaquías 2:7). Sin embargo, en tiempos de Jeremías muchos sacerdotes se habían desviado (Jeremías 2:8; 5:31; 23:11). Las peticiones de Sedequías que pasaron por Sofonías muestran a un rey que quería las oraciones del profeta sin obedecer su mensaje. El sacerdocio de Aarón, debilitado y finalmente llevado al exilio, apunta a la necesidad de un sacerdote mejor, que no necesita ofrecer sacrificios por sus propios pecados y que vive siempre para interceder (Hebreos 7:23-28).
4.3 Fidelidad a través de las generaciones
Identificaciones como hijo de Maasías recuerdan que la fe, o su ausencia, se transmite dentro de las familias. La Escritura no nos dice qué enseñó Maasías a su hijo, y no debemos llenar ese silencio. Basta notar que la Biblia conserva el nombre de este padre por el papel que su hijo desempeñó en un momento decisivo de la historia del pueblo de Dios.
5. Legado y referencias canónicas
Maasías, padre del sacerdote Sofonías, se menciona solo en tres versículos: Jeremías 21:1, 29:25 y 37:3. Su hijo es muy probablemente también el segundo sacerdote citado en 2 Reyes 25:18 y Jeremías 52:24, donde no se nombra al padre, y Jeremías 29:29 se refiere a Sofonías sin mencionar a su padre.
No debe confundirse con los muchos otros hombres del mismo nombre, entre ellos Maasías hijo de Adaía, uno de los jefes que ayudaron a Joiada en la coronación de Joás (2 Crónicas 23:1); Maasías hijo de Salum, guarda de la puerta (Jeremías 35:4), cuya posible identificación se discutió arriba; Maasías, padre del falso profeta Sedequías (Jeremías 29:21); y Maasías, que estaba junto a Esdras en la lectura de la Ley (Nehemías 8:4).
6. Aplicación para hoy
Maasías nos recuerda que la mayor parte del pueblo de Dios vive y muere sin que sus hechos queden registrados. La Biblia conserva solo su nombre, como padre de un sacerdote que sirvió en días difíciles. Muchos creyentes hoy también serán recordados, si acaso, por medio de sus hijos o de otros que continuaron su obra. Dios no mide la fidelidad por la visibilidad, y ningún trabajo en el Señor es en vano (1 Corintios 15:58).
Su nombre nos invita además a confesar lo que proclama: nuestra vida es obra del Señor. Pablo escribe que somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras (Efesios 2:10). La salvación no es obra nuestra presentada a Dios, sino obra de Dios en nosotros.
Por último, los episodios en que aparece su hijo advierten contra una religión que busca la ayuda de Dios sin someterse a su palabra. Sedequías quería oración, no arrepentimiento. El camino de la vida, como anunció Jeremías, era oír la palabra del Señor y obedecerla. En Jesucristo, el fiel Sumo Sacerdote y la Palabra eterna, esa invitación sigue abierta a todos los que vienen a él.