Salmos 146

Alaba, alma mía, al Señor

Alabado sea el Señor! Que todo lo que soy alabe al Señor.a 2Alabaré al Señor mientras viva; cantaré alabanzas a mi Dios con el último aliento.b 3No pongan su confianza en los poderosos; no está allí la ayuda para ustedes.c

4Ellos, al dar su último suspiro, vuelven al polvo, y todos sus planes mueren con ellos.d 5Pero felices son los que tienen como ayudador al Dios de Israel, los que han puesto su esperanza en el Señor su Dios.e 6Él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. Él cumple todas sus promesas para siempre.

7Hace justicia al oprimido y da alimento al que tiene hambre. El Señor libera a los prisioneros.f 8El Señor abre los ojos de los ciegos. El Señor levanta a los agobiados. El Señor ama a los justos.g 9El Señor protege a los extranjeros que viven entre nosotros. Cuida de los huérfanos y las viudas, pero frustra los planes de los perversos.

10El Señor reinará por siempre. Él será tu Dios, oh Jerusalén, por todas las generaciones. ¡Alabado sea el Señor!h

Comentario
Salmos 146 es un himno de alabanza que abre la sección final del libro de los Salmos, conocida como el «Gran Hallel» (Salmos 146–150). El salmista llama a su propia alma a alabar a Dios, contrasta la fragilidad de la confianza en los hombres con la fidelidad del Señor, y proclama el
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Diccionario bíblico· Salmos 146(8)

Referencias· Salmos 146

Nueva Traducción Viviente (NTV) © 2009, 2010 por Tyndale House Foundation. Usado con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., Carol Stream, Illinois 60188. Todos los derechos reservados.

Referencias cruzadas Midvash + datos OpenBible.info (CC BY 4.0).

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