Isaías 18

Un mensaje para Cus

scucha, Etiopía, tierra de ondulantes velas que está ubicada a la cabecera del Nilo, 2que envía embajadores río abajo en rápidos barcos. ¡Vayan, veloces mensajeros! Llévenle un mensaje a un pueblo de gente alta con piel suave, temido en todas partes por sus conquistas y destrucción, y cuya tierra está dividida por ríos. 3Todos ustedes, habitantes del mundo, todos los que viven en la tierra: cuando levante mi bandera de guerra, ¡miren! Cuando toque el cuerno de carnero, ¡escuchen!

4Pues el Señor me ha dicho: «Observaré en silencio desde el lugar donde habito, tan silencioso como sube el calor en un día de verano, o como se forma el rocío de la mañana durante la cosecha». 5Aun antes que ustedes comiencen a atacar, mientras sus planes maduran como uvas, el Señor cortará sus brotes nuevos con podaderas; cortará y descartará las ramas extendidas. 6Su poderoso ejército quedará muerto por los campos, abandonado para los buitres de las montañas y los animales salvajes. Los buitres despedazarán los cadáveres durante el verano y los animales salvajes roerán los huesos durante el invierno.

7En aquel tiempo, el Señor de los Ejércitos Celestiales recibirá obsequios de esa tierra dividida por ríos, de ese pueblo de gente alta y de piel suave, temido en todas partes por sus conquistas y destrucción. Llevarán obsequios a Jerusalén, donde habita el Señor de los Ejércitos Celestiales.

Comentario
Isaías 18 es un oráculo breve pero denso dirigido a Etiopía (Cus), una nación poderosa y distante que enviaba embajadores a Jerusalén. El profeta describe al pueblo etíope como alto y temible, pero el mensaje central no es de juicio, sino de advertencia divina: Dios observa en silen
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Diccionario bíblico· Isaías 18(12)

Nueva Traducción Viviente (NTV) © 2009, 2010 por Tyndale House Foundation. Usado con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., Carol Stream, Illinois 60188. Todos los derechos reservados.

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